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, 29 de noviembre de 2022

#68 Los acuíferos del Ebro, el dilema de Europa y el efecto base en la subida de precios

  •   6 minutos de lectura

El envío del boletín de este domingo nos pilla de viaje por el norte de España para una nueva investigación a la que teníamos muchas ganas y de la que pronto tendrás noticias. No faltamos a nuestra cita aunque, como sabes, somos un equipo pequeño que, sin embargo, en este 2022 llevamos ya publicadas varias investigaciones en profundidad que nos han llevado cada una meses de trabajo. Merece la pena el esfuerzo por conocer y contar realidades que están ya afectando al día a día de nuestro país y que lo van a hacer mucho más a futuro.

Entre ellas, el trabajo de cooperación internacional que lideró DATADISTA y que mostró el papel de las grandes empresas en la concentración de las macrogranjas en tres zonas de tres países diferentes incluido España, la sobrefertilización de tierras en Aragón en buena parte por los purines de la ganadería intensiva y el daño a los acuíferos, que llega ya incluso al agua del grifo. (El oscuro rastro en el agua del negocio de la carne barata). El trabajo para elDiario.es en el que mostramos cómo estaban viviendo en época de inflación disparada las personas con pensiones mínimas y no contributivas. (Ruta por la España de los pensionistas pobres en tiempos de inflación disparada).

Y la investigación para Greenpeace en la que mostramos el mal estado de las aguas subterráneas en nuestro país según las declaraciones de las Confederaciones Hidrográficas en los planes de tercer ciclo que en breve España mandará a Europa. Un trabajo en el que, te recordamos, se incluye un mapa interactivo en el que puedes comprobar el estado de cada masa de agua subterránea buscando una dirección, pasando el cursor sobre el propio mapa o geolocalizándote para ver cómo está el agua bajo tus pies. (Acuíferos al límite: España daña gravemente sus reservas subterráneas de agua).

Hoy, aún estando de viaje, no queremos faltar a la cita del boletín para traerte temas y datos sobre los que queremos llamar tu atención. El primero, siendo como sabes el agua uno de nuestros focos de atención más importantes, y para continuar desmenuzando nuestra investigación sobre acuíferos hoy nos centramos en la situación de la cuenca del Ebro. Además llamamos tu atención sobre un aspecto del dato de inflación de octubre que se ha confirmado esta semana: el efecto base.

Arrancamos.

Contaminación en los acuíferos del Ebro y el dilema de Europa

Cuando Europa aprobó la Directiva Marco del Agua en 2001 fijó 2015 como fecha límite para que los países miembros tuvieran sus aguas subterráneas en buen estado. Saltarse ese plazo en un país como España era relativamente sencillo porque podía argumentarse un daño socioeconómico desproporcionado en caso de recortar drásticamente la sobreexplotación y contaminación de acuíferos derivada fundamentalmente de la agroindustria. Para el plazo siguiente, el de 2021, del que vamos a informar en breve a Europa, cabían argumentos similares. Lo que le va a transmitir España a Bruselas, según ha desvelado la investigación de DATADISTA sobre el estado de los acuíferos, es que el 44% de las masas de agua subterránea está en mal estado.

El siguiente plazo que admite Europa es 2027, pero para acogerse a esa prórroga ya caben pocos argumentos, fundamentalmente la imposibilidad por causas de la naturaleza de revertir en un plazo menor el daño causado. Las aguas subterráneas se regeneran de forma mucho más lenta que las superficiales.

Este es el gráfico que muestra los plazos estimados para alcanzar el buen estado por cada cuenca hidrográfica según los documentos de los planes de Tercer Ciclo. El 8% de las masas no se espera que estén en buen estado hasta 2039 o más.

El impulso de España a la agroindustria en lo que va de siglo XXI ha ido en constante aceleración y eso va a hacer difícil que Europa, que ya tiene un dictamen motivado contra España por no haber evitado la contaminación de acuíferos por nitratos procedentes de la agricultura, va a complicar que en Bruselas vean estos plazos con buenos ojos. Pero además hay cuencas que lo tienen especialmente difícil porque ni siquiera se acogen en sus documentos a la imposibilidad natural de revertir el estado de los acuíferos. Una de ellas es la del Ebro.

Hay 36 masas de agua subterránea (34,25%) en mal estado químico en la cuenca del Ebro. De estas, hay 20 masas que ya han pedido prórroga por mal estado más allá de 2027.

En esta cuenca, a la contaminación por nitratos procedentes de los fertilizantes agrícolas se ha venido a unir con fuerza la ganadería intensiva. El fenómeno estaba ya muy extendido en Cataluña pero en Aragón , que supone más del 49% de la superficie de la cuenca del Ebro, la masificación de las macrogranjas es más reciente. De hecho empezó a acelerarse en la segunda década del siglo, cuando grandes multinacionales españolas del cerdo eligieron la región para hacer posible su expansión en el mercado asiático.

En toda la cuenca del Ebro, entre 2009 y 2018, el número de unidades de ganado mayor ha aumentado un 19%, con la principal causa en el incremento del 37% de las cabezas de porcino.

El apoyo del Gobierno de Aragón a los planes de expansión de la ganadería industrial ya te lo contamos aquí pero además la Confederación Hidrográfica del Ebro, dependiente del Gobierno, acoge a prórroga más allá de 2027 a 23 masas, que incluyen 3 que planean alcanzar el buen estado en 2033 y 20 masas en 2039. Y el argumento que dan es que “no es posible una recuperación más rápida del acuífero sin afectar significativamente a los usuarios actuales (sector agrario y ganadero de la zona)”, por cuyo crecimiento se sigue apostando. La cuenca del Ebro tiene ya zonas de abastecimiento humano, la demanda en teoría prioritaria, afectadas por contaminación por nitratos con ayuntamientos que reparten agua embotellada durante algunos meses del año porque la del grifo no se puede beber.

En azul, las masas de agua subterránea en buen estado; en gris, las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos; en rojo, las aguas con impacto demostrado por presiones agrícolas. Los puntos se corresponden con granjas industriales de porcino y aviar. DATADISTA

La escalada de los alimentos y el efecto base de la electricidad y el gas

Entre los datos económicos conocidos esta semana se incluye el dato de la evolución del precio de la vida, el IPC, facilitado por el INE. Como habrás oído y leído, se confirma que el dato general se 'modera' al 7,3% (quién nos iba a decir hace un año que miraríamos ese porcentaje con cierto alivio) gracias sobre todo a la caída del precio de la luz, el gas y los transportes. Los alimentos, sin embargo, siguen sin dar tregua, apuntándose una subida interanual del 15,8%. La buena noticia es la posibilidad de que España haya doblado la curva de la inflación. ¿Eso es todo?

Hay algo importante a tener en cuenta en el comportamiento tanto de la electricidad y el gas como de los alimentos. Es el efecto base. Es decir, con qué nivel de precios estamos comparando cada categoría de productos y servicios incluida en el IPC. Como el dato que tiene más difusión cada mes es la variación interanual, es decir, cada punto del gráfico anterior compara octubre con octubre, septiembre con septiembre, este mes de octubre de 2022 compara ya con el primer mes en que los precios de la energía empezaron a dispararse.

Sin restarle importancia al hecho de que las rebajas de impuestos, la excepción ibérica y que el invierno ha tardado tanto en llegar que las reservas de gas están a tope y el precio de este se ha desplomado, es importante tener en cuenta que, a medida que la electricidad compare su precio con los meses en los que estuvo más desbocado, mayor será el efecto de tirar del IPC general a la baja.

Por el contrario, hace un año, los alimentos no recogían aún el impacto del incremento del precio de los combustibles y la electricidad (aunque si vas a la compra sabrás que no tardaron en hacerlo día, tras día, tras día), de momento, la comparativa no tiene ese efecto base y sigue mostrando una diferencia de precios con respecto a los de hace un año que no se veían desde antes de la llegada del euro a nuestras vidas. Por tipologías, el aumento interanual de mayor a menor ha sido como muestra el siguiente gráfico.

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