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Mapas y datos del impacto del brote de peste porcina y los riesgos en zonas con alta densidad de granjas

  •   5 minutos de lectura

La aparición esta semana de dos casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes silvestres y otros doce ejemplares muertos con sospecha de estar infectados en el área metropolitana de Barcelona ha puesto en alerta al sector porcino en España y ha activado bloqueos comerciales con países de todo el mundo.

Después de treinta años sin un foco, España ha multiplicado en estas tres décadas su producción de porcino hasta convertirse en la tercera potencia mundial de carne de cerdo, solo por detrás de Estados Unidos y China. Desde hace una década es, además, el principal productor de la Unión Europea, tras superar a Alemania en censo y producción.

Radio de seguridad y afectación local

Para evitar la dispersión del virus, se ha establecido un primer perímetro de seis kilómetros con cierre total del acceso al medio natural, suspensión de la caza y de los trabajos forestales, prohibición de cualquier actividad en suelo rústico por bioseguridad e instalación de barreras y trampas para controlar la población de jabalíes.

En un radio de veinte kilómetros se limitan las actividades de ocio, caza y biodiversidad, se prohíben las actuaciones que puedan interferir en las labores de control y bioseguridad y se restringe el acceso al conjunto del Parque de Collserola para actividades recreativas.

En este perímetro se encuentran treinta y nueve explotaciones de porcino, cuyos animales han quedado confinados. De momento no se ha detectado ningún caso dentro de estas explotaciones.

Un brote en una zona con escasa densidad ganadera porcina

Más allá de la sacudida comercial en las exportaciones, que tendrá un impacto económico en el sector durante meses, la clave de este brote reside en el lugar donde ha ocurrido. El perímetro de seguridad de veinte kilómetros establecido alrededor de Bellaterra, en el área metropolitana de Barcelona, es una zona de escasa densidad ganadera. El confinamiento afecta a treinta y nueve explotaciones con una capacidad aproximada de diez mil animales. Aunque grave para los afectados, es una cifra manejable dentro del volumen nacional.

Si este mismo brote se hubiera producido en zonas de alta densidad de porcino, como la comarca del Pla d’Urgell en Lleida, el impacto habría sido mucho más devastador.

En el término municipal de Bellvís, un radio idéntico de veinte kilómetros habría atrapado más de mil granjas, inmovilizado centenares de miles de animales, según un análisis realizado por DATADISTA. Se ha utilizado un algoritmo de densidad espacial sobre cada una de las más de 5.300 explotaciones porcinas activas en Cataluña para calcular cuántas instalaciones vecinas quedarían confinadas. Esto ha permitido identificar el peor escenario posible o el punto de máxima densidad y contrastarlo con el foco real detectado.

Este análisis subraya la importancia crítica de que el virus no se desplace hacia el poniente catalán ni salte a otras comunidades autónomas como Aragón, una de las regiones con mayor concentración de explotaciones porcinas.

Cataluña alberga unos 8 millones de cerdos en explotaciones mayoritariamente industriales, y Aragón alcanza los 9,9 millones, según el último censo publicado por el Ministerio de Agricultura. En conjunto, suman el 52% del censo porcino nacional.

Lo que constituye un riesgo y lo que no de la peste porcina

A nivel de salud pública, la PPA no supone un riesgo para los humanos. Afecta exclusivamente a los animales, que suelen morir en pocos días, y para la que aún no existe una vacuna. Como ocurre con la gripe aviar en aves, si el virus entra en una granja debe sacrificarse la totalidad de los animales y destruirse e incinerarse todos los restos, ya que el virus puede permanecer activo durante semanas.

El impacto es fundamentalmente económico. El porcino representa en España el 40% de la producción final ganadera y el 17% de la producción final agraria, lo que convierte cualquier sobresalto sanitario en un riesgo macroeconómico.

La enfermedad está presente actualmente en explotaciones porcinas de trece países europeos. Aún no se sabe cómo ha llegado a España, pero la hipótesis que se maneja apunta a la proximidad de grandes corredores viarios como la AP-7. Francia y Portugal, países con los que España comparte frontera terrestre, están actualmente libres de la enfermedad.

España produce el doble de carne de la que consume

España produce desde hace cinco años el doble de carne de cerdo de la que consume internamente. La producción anual ronda los 4,9 millones de toneladas de carne, de las cuales más del 50%, unos 2,77 millones, se destinan a exportación (1,5 millones a países de la UE y 1,2 millones a terceros países).

Las exportaciones de porcino alcanzan un valor cercano a los 8.800 millones de euros anuales, de los que un 58% se dirige a socios comunitarios. Ese comercio intracomunitario, en principio, no se ve afectado por la PPA salvo en un supuesto muy concreto, la aparición de un foco. En ese escenario, la restricción se concentra en un radio de veinte kilómetros alrededor del origen del brote, dentro del cual queda prohibido exportar productos porcinos al resto de la UE.

El otro gran bloque lo forman los mercados de terceros países, que suman unos 3.700 millones de euros en ventas. China, convertida en un cliente clave tras los brotes de PPA en su propio territorio, genera alrededor de 1.100 millones de euros. España cerró hace dos semanas un acuerdo con Pekín que fija la regionalización sanitaria a escala provincial en caso de PPA. La consecuencia inmediata del foco detectado en jabalíes en Cataluña es que no puede salir ningún producto porcino de la provincia de Barcelona hacia China mientras dure la restricción.

El mapa global de exigencias sanitarias es desigual. España exporta carne de cerdo a 104 países y dispone de unos 400 certificados de exportación específicos. Cuarenta y cuatro destinos imponen requisitos adicionales ligados a la PPA y solo veinticuatro aceptan el principio de regionalización, es decir, mantener abierto el comercio con las zonas no afectadas, en este caso toda España salvo la provincia de Barcelona. Entre los países que reconocen esa delimitación figuran China, Filipinas, Corea del Sur, Reino Unido o Serbia. Otros veinte, como Japón, Malasia, Vietnam, México o Taiwán, no la aceptan, lo que se traduce en vetos inmediatos cuando se notifica un brote. Tras la detección del virus en Cataluña, aproximadamente un tercio de esos certificados está actualmente bloqueado, según confirmó este sábado el ministro de Agricultura, Luis Planas.

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