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La importancia de la base de Rota: "La llave de la defensa del Mediterráneo"

  •   4 minutos de lectura

La base militar de Rota en Cádiz aparece en numerosas ocasiones en los documentos desclasificados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y consultados por DATADISTA en las cajas relativas al accidente nuclear de Palomares.

En primer lugar, por la existencia de un acuerdo confidencial firmado en julio de 1964, año y medio antes del accidente, entre EEUU y la dictadura franquista para permitir que los estadounidense tuviesen en la base de Rota submarinos cargados con armamento nuclear Polaris. España había exigido a cambio determinadas garantías que hicieron que, en el momento del accidente, existiese un acuerdo por escrito al que pudieron acudir para exigir responsabilidades a EEUU por el accidente provocado por su Ejército sobre suelo español y al que, sin embargo, se optó finalmente por renunciar. Y ello a pesar de que los documentos muestran que se confirmó claramente su vigencia.

"La responsabilidad por los daños que hayan podido producirse está prevista en el párrafo 3º del Acuerdo Confidencial de 17 de julio de 1964 firmado con motivo de la llegada al Puerto de Rota de submarinos nucleares con Polaris y que dice así: (...) toda reclamación por lesiones a personas o daños a bienes sitos en territorio bajo la jurisdicción de España que pudieran ocasionarse por algún incidente o accidente nuclear relacionado con uno de los buques de guerra a propulsión nuclear o sus barcos de apoyo o cualquier otro elemento de las Fuerzas de los Estados Unidos operando en o desde territorio español, sin tener en cuenta su causa u origen y cualquiera que sea el lugar donde se origine el accidente será resuelta rápidamente a través de la vía diplomática (...) reconociendo la ley española sobre energía nuclear".

Este acuerdo, que suponía que las reclamaciones se tramitasen en España, modificaba en favor de España lo firmado inicialmente entre Franco y Eisenhower en el acuerdo original de 1953, en concreto, el artículo 18. En principio, como se ve en el documento superior y se recoge en otros, el general Donovan de los EEUU se encargó de transmitir oficialmente al Gobierno español que se aplicaría el acuerdo de 1964. Sin embargo, se obligó a todos los afectados a tramitar las reclamaciones de forma individual y ante la Embajada de EEUU, que retrasó las decisiones y minimizó los daños sufridos para reducir las cuantías.

El ministro de Asuntos Exteriores recibe diferentes notas que se conservan que le van dando información de lo que va ocurriendo en diferentes reuniones en las que se trata el accidente de Palomares. En varias de esas notas, como una fechada el 1 de febrero de 1966, se cita una conversación en la que se habló de que EEUU había decidido por sí mismo dejar de repostar sobre población civil para hacerlo en alta mar. Es una pretendida generosidad que quiere frenar los tímidos conatos que llegan desde el Gobierno de Franco de revisar su acuerdo. Se saca a colación en una reunión entre el embajador de EEUU, Angier Biddle Duke (el del famoso baño con Fraga), y el director general de Relaciones con los EEUU del Ministerio de Asuntos Exteriores español, Ángel Sagaz. El primero se pasa de frenada y comenta como posibilidad que "en un futuro próximo EEUU deje de usar las bases aéreas españolas de utilización conjunta, quitando así, toda sospecha de que existen ingenios nucleares en nuestro territorio". Sagaz "le interrumpió preguntándole si en este plan estaría incluido Rota, a lo cual el Embajador contestó que no, pues es la llave de la defensa del Mediterráneo", recoge la nota.

Nunca ha dejado de serlo.

Por citar el último de envergadura, en 2023, el Gobierno de Pedro Sánchez firmó con el de EEUU, entonces con Joe Biden al frente, un acuerdo para ampliar la presencia de buques destructores en Rota de cuatro a seis sin necesidad de pasar por el Congreso de los Diputados. El acuerdo era consecuencia del pacto entre Sánchez y Biden en una reunión paralela mantenida mientras se celebraba la Cumbre de la OTAN en Madrid en junio de 2022.

Palomares, un secreto urbanizable
La desclasificación de documentos, al rastreo de los cables desvelados por Wikileaks e informes del Consejo de Seguridad Nuclear permiten rehacer la historia del accidente.

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